Índice
Autora: Blanca Granda Rodríguez
Introducción
La intolerancia a la lactosa, se puede definir como un conjunto de síntomas intestinales que aparecen tras la ingesta de lactosa en personas con déficit de lactosa, o disminución de la actividad de la lactasa intestinal. Algunos síntomas pueden ser retortijones abdominales, diarrea y pueden aparecer entre minutos y horas después de la ingesta.
Este tipo de intolerancia puede ser primaria, conocida como alactasia congénita, que consiste en un error congénito en el desarrollo de la lactasa de la vellosidad intestinal, y el otro el déficit de lactasa propio de niños mayores y adultos. La de adultos se produce en la mayoría de la población mundial, y es la lactosa, el azúcar de la leche, el hidrato de carbono que con mayor frecuencia es absorbido por la población sana.
La deficiencia secundaria de lactasa se observa en personas con alguna patología intestinal: gastroenteritis aguda, enfermedad celíaca, o en individuos con una deficiencia funcional de lactasa (personas que presentan un rápido vaciamiento gástrico como las gastrectomías).
Características de la dieta
Debido a que en cada paciente la cantidad de lactosa tolerada es variable, ajustaremos las recomendaciones dietéticas a necesidades y tolerancia de cada individuo.
Es importante dividir los alimentos que contienen lactosa en pequeñas raciones durante el día, para una mejor aceptación de esta y asegurar una ingesta adecuada de calcio. El aporte de calcio lo debemos de conseguir a través de otros alimentos ricos en este y que no contengan lactosa.
El yogur es bien tolerado en general. Los yogures bifidobacterianos pueden facilitar la fermentación de lactosa mal absorbida al modificar la microflora colónica y aumentar la producción de ácidos grasos de cadena corta.
Es importante leer las etiquetas de lo que compramos, ya que algunos alimentos que adquirimos les han incorporado lactosa (pan de molde, bollería, aderezos, ensaladas)
Deben saber leer las etiquetas y buscar en ellas ingredientes como suero lácteo, fermentos lácticos, requesón, cuajada.
La mayoría de las personas pueden tolerar de 5 a 8 gramos de lactosa en una sola toma, pero siempre será mejor acompañarla con algún otro alimento por ejemplo leche con cacao.
Algunos medicamentos pueden contener pequeñas cantidades de lactosa, pero por lo general son bien tolerados.
Alimentos aconsejados
Leche sin lactosa, leche de soja y almendras.
Quesos fermentados: Parmesano, Brie, manchego curado (en caso de galactosemia no están permitidos los quesos)
Huevos.
Aceites, mayonesas, margarinas.
Verduras, legumbres naturales
Todas las frutas.
Sopas caldos de carne y extractos vegetales.
Té, café, bebidas alcohólicas, refrescos.
Sal, pimienta, mostaza, curry, vinagre.
Alimentos desaconsejados
Todas las formas de leche (vaca, cabra, oveja), leche en polvo, evaporada, condensada.
Derivados de la leche.
Carnes servidas con salsas con base de leche.
Todas las elaboraciones que contengan leche con lactosa.
Conclusión
Una buena organización a la hora de hacer la compra y dedicar tiempo a leer etiquetas nos permitirá en poco tiempo saber adquirir buenos productos para tener una alimentación óptima y una mejor calidad de vida.
Bibliografía
Luengo E, Civeira F, Cordero A, Delgado J, Ferreira I, Grima A, alimentos funcionales y nutracéuticos. Sociedad española de cardiología (SEC); 2007.