Autora:
Alejandra Isabel González González
Introducción
“Dijo Dios”, conseguirás el pan con el sudor de tu frente (Génesis 31,9).
Una variante grave del estrés laboral es lo que se llama desgaste profesional o burnout. Sucede a las personas para quienes el trabajo se ha convertido en una fuente continua de estrés angustia e insatisfacción. Está catalogado como riesgo laboral por la OMS desde 2019.
Desarrollo
Es un trastorno emocional qué ocurre a menudo en profesionales que llevan años trabajando. Personas que encontraban su trabajo ilusionante y llevadero, han pasado a odiarlo y a sentirse quemados por él. Un ejemplo de esto se da en el mundo hospitalario y más concretamente en los celadores. El trabajo a turnos y ciertos servicios en los que el nivel de exigencia es alto (como urgencias, UCIS, quirófanos, etc.), favorece la carga mental.
Hay que tener en cuenta, como es el caso del celador de urgencias, qué al estar de cara al público en primera línea de la atención sanitaria, es la primera persona que te atiende cuando llegas a una urgencia. Se le exige, por tanto, empatía, habilidades sociales y de comunicación, todo ello mientras sobrelleva muchas veces una importante sobrecarga de trabajo y obligaciones.
La falta de medios, de personal adecuado, los turnos, el trabajo nocturno y la dificultad en la conciliación, también favorecen su aparición y son sus principales causantes.
Los turnos y el trabajo nocturno producen la alteración de los ciclos circadianos, lo que conlleva sueño insuficiente, fatiga, trastornos digestivos y nerviosos. Llega un punto, en el que incluso hay personas que faltan a su trabajo al no ver la solución a esta situación de estrés crónico.
El síntoma primario es la fatiga, así como la irritabilidad y la sensación de estar sometidos a una presión constante y de no dar abasto. Posteriormente, aparecen los primeros signos de ansiedad y depresión. Después, la fatiga pasa a ser crónica y a generar bajas laborales, a veces acompaña de dolores de cabeza, lo que conlleva el consumo de fármacos para controlarlos. La etapa siguiente es una pérdida de ilusión por el trabajo, sus responsabilidades y tatareas. El trabajador pierde la confianza en sus habilidades lo ve todo desde un punto de vista negativo y todo se le hace cuesta arriba.
Como se menciona anteriormente, al estar los celadores “en primera línea de fuego”, por decirlo así, tienen un contacto intenso con los pacientes y sus
familias y son los profesionales a los que primero exponen sus quejas. Sin más solución, la mayoría de las veces, que redirigir a esa persona al servicio de atención al paciente o a otro profesional, puesto que esa queja no la puede resolver el celador, aunque se dirijan a él (por estar en el servicio de puerta de urgencias, por ejemplo).
Por poner sólo unos pocos ejemplos:
- “Oiga, ¡voy a estar muchas horas aquí! ¡sí estoy muchas horas me voy!
- ¡Cómo que no puedo pasar a verlo con mi tío y mi madre!
- ¡Solo vengo a hacerme una placa y llevo aquí 3 horas!
Hoy en día vivimos en la cultura de la inmediatez. Nadie quiere escuchar o no le importa, que de los más de 350 pacientes que han entrado hoy por la puerta de urgencias, apenas unos pocos celadores, tengan que llevar a esos 350 pacientes a rayos y volverlos a traer, porque todos tienen una prueba o más.
Conclusión
La sobrecarga laboral y psicológica del celador puede derivar en “burnout “.
Es necesario, por tanto, unos hábitos saludables y de descanso, dentro de lo que los turnos lo permitan. Modificar en lo posible la forma de trabajar o el puesto de trabajo, para que este nos resulte más gratificante.
Otra opción pasa por el apoyo psicológico de un profesional. Las intervenciones psicológicas no cambian las condiciones objetivas del entorno, pero se consigue que el celador mejore su manera de afrontarlas.
Finalmente, la gestión del tiempo fuera del espacio laboral también es importante, desconectando con aficiones y disfrutando del tiempo libre.
Bibliografía
- Estrés laboral (José María Martínez Selva).
- Síndrome de burnout estrés laboral (Carmela de Pablo Hernández).
- Mobbing, violencia física y estrés en el trabajo. www.gestion2000.com (Manuel Velázquez Fernández)